Superás la vergüenza, mandás el mensaje, buscás humanidad… y te devuelven un slogan corporativo. A veces, el networking duele más que el rechazo automático, porque te muestra exactamente cuánta calidez falta en ciertos lugares.
Superás la vergüenza, mandás el mensaje, buscás humanidad… y te devuelven un slogan corporativo. A veces, el networking duele más que el rechazo automático, porque te muestra exactamente cuánta calidez falta en ciertos lugares.