Mi mejor amiga no está bien. Y creo que ni siquiera se dio cuenta.

Fui a visitar a mi mejor amiga y volví con una preocupación. ¿En qué momento las mujeres dejamos de vivir para simplemente funcionar?
Porque la terapia es mas cara.
Pequeños desastres, planes que salieron torcidos y anécdotas reales. Porque a veces el caos da mejores historias que la organización.

Fui a visitar a mi mejor amiga y volví con una preocupación. ¿En qué momento las mujeres dejamos de vivir para simplemente funcionar?

Quince días de abstinencia, cero paciencia y demasiada imaginación. Un diario divertido sobre los peligros reales de los 40.

Entre trabajo remoto, hijos y conductores agresivos, descubrí que manejar en los suburbios puede ser una experiencia digna de supervivencia.

Mi eterna batalla con los autobronceantes: manchas, tonos naranjas y falsas promesas para quienes nacimos con piel blanco fantasma.