Mujer pensativa y ansiosa sentada en un sofá
La Vida Misma Trabajadora

Mes tres sin trabajo: cuando la ansiedad aparece y el silencio pesa

La ansiedad laboral y el silencio del teléfono

Mes tres sin trabajo y, por fin, me pegó la ansiedad. No sé por qué pensé que no me iba a alcanzar, como si yo fuera inmune, como si quince años en finanzas y cinco como directora de BI me dieran una especie de escudo emocional. Como si el mercado dijera “tranquila, ya te llamo”. Pero el teléfono está mudo. Mudo de un modo casi ofensivo. La ansiedad laboral tiene ese talento cruel de aparecer justo cuando uno empieza a perder la fe en el proceso.

La soledad en la búsqueda de trabajo

Mientras tanto, la vida alrededor sigue funcionando como si nada. Mi familia trabaja. Mis amigos trabajan. Todos tienen reuniones, deadlines, jefes, chats de equipo, cosas que contar. Y yo acá, sin nadie con quien hablar a las once de la mañana porque todos están ocupados siendo productivos. Es raro sentirse sola rodeada de gente que te quiere, pero igual pasa. La búsqueda de trabajo se vuelve una especie de aislamiento silencioso, donde cada día parece igual al anterior.

Entre el perro, el gym y la salud mental

Intenté cuidarme. No trackear aplicaciones para no deprimirme. No revisar LinkedIn como si fuera un electrocardiograma de mi valor profesional. No obsesionarme con “¿será que mi perfil no interesa?”. Pero hoy no funcionó. Hoy la ansiedad se sentó a mi lado y dijo “bueno, charlemos”.

Y encima está mi perro. Mi pobre perro viejo, ciego, sordo, con incontinencia y un repertorio infinito de ladridos. Lo saco, ladra. No lo saco, ladra. Le hablo, ladra. No le hablo, ladra. ¿Qué quiere? No tengo idea. Pero su presencia constante, su fragilidad, su ruido… todo suma a esta sensación de estar sosteniendo más de lo que puedo.

En un rato me voy al gym. No porque me entusiasme, sino porque sé que me hace bien. Sé que la salud mental se acomoda un poco cuando el cuerpo se mueve, aunque hoy me cueste hasta cambiarme las zapatillas.

Transición profesional y vulnerabilidad

Voy a seguir aplicando. Voy a seguir mandando mensajes que nadie responde. Voy a seguir insistiendo, aunque hoy me duela. Porque esto también es parte del proceso, aunque sea la parte fea, la parte silenciosa, la parte donde una se pregunta cosas que no debería preguntarse.

Mes tres sin trabajo. No es inspirador. No es glamoroso. No es una historia de superación todavía. Pero es real. Y hoy, por lo menos hoy, necesitaba decirlo.

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