El duelo que empieza cuando ya no queda nada que sostener

Dolor por lo que nunca terminó de ser. Soltar no siempre es dejar de querer: a veces es dejar de esperar y volver a elegirse en silencio.
Porque la terapia es mas cara.

Dolor por lo que nunca terminó de ser. Soltar no siempre es dejar de querer: a veces es dejar de esperar y volver a elegirse en silencio.

Soltar duele, pero a veces es necesario. Y justo cuando decidís hacerlo, aparece. Un vínculo contradictorio, límites nuevos y cuatro palabras que desacomodan todo.

Después de seis años trabajando desde casa y con un network tan activo como una planta de plástico, empiezo la aventura épica de buscar trabajo: llamar amigos, reconstruir contactos, pelear con mi currículum y sobrevivir a rechazos educados. Si estás en la misma, este post es tu abrazo sarcástico y tu recordatorio de que no estás solo en el pozo ciego de las aplicaciones online.

Cuando siempre sos vos quien escribe, quien espera y quien insiste, llega una pregunta incómoda: ¿esto existe o solo vive en mi cabeza?

Después de tres olas de despidos, finalmente me tocó a mí. Empieza la búsqueda laboral, el networking y, por fin, unas vacaciones sin laptop.

Día 52 sin sexo. Compré un vino carísimo para una cita. Me canceló por la ex. El otro está desempleado. El universo ya ni intenta disimular. 🍷💔

Fui a visitar a mi mejor amiga y volví con una preocupación. ¿En qué momento las mujeres dejamos de vivir para simplemente funcionar?

Después de semanas sin sexo, finalmente sucedió. Y descubrí algo peor que la abstinencia: un encuentro que no cumplió ni las expectativas más bajas.

Pensé que el universo me castigaba. Después descubrí que un supuesto ghosting me llevó a un reencuentro que no esperaba. 💫😏

Quince días de abstinencia, cero paciencia y demasiada imaginación. Un diario divertido sobre los peligros reales de los 40.